Un investigador en el albergue – 2: La diferencia, el diferente

El objetivo de este segundo fragmento es seguir dando voz a las personas que pasan por el albergue tratando de hilar cada escrito con el publicado anteriormente, de tal manera que el conjunto pueda ofrecer un cierto sentido a quien lo lea. Es por ello que para este texto he creído oportuno recoger algunas partes de la entrevista que realicé a un hombre de origen magrebí que nos da un nuevo punto de vista acerca del fenómeno de los prejuicios relacionados como un tema como es el del racismo, el cual está estrechamente relacionado con aquello que busco conocer mejor: los porqués del hecho de que los hombres podemos llegar al extremo de no reconocernos los unos a los otros como tales. Es eso lo que entiendo por “deshumanización” cuando la menciono, dejando claro que no es un concepto del todo bien acotado debido a que todavía suscita debates entre los grandes autores de la Sociología.

Sea como fuere, en mi investigación sobre la destructiva capacidad que tiene el ser humano para hacer daño a otros individuos de su misma especie por medio del ataque a su dignidad, entiendo que “deshumanizar” consiste en privar a la persona de sus atributos humanos, tales como la autoestima o el amor propio, a través de diversas formas: la palabra (muy frecuentemente), los gestos, los abusos de diferente naturaleza, la violencia, etc. Todo aquello que nos haga sentir desprovistos de una convicción interior de ser tan dignos de cualquier tipo de reconocimiento o trato como otras gentes es aquí entendido como algo “deshumanizador”.

photo credit: [ changó ] via photopin cc

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Como mencionaba antes, para este segundo texto he elegido el encuentro que tuve con un transeúnte argelino de unos 45 años de edad, al haber entablado con él una conversación en la que salieron a la palestra posibles formas de entender cómo el magrebí entiende y vive esa discriminación que el joven centroafricano había vivido en sus propias carnes y cómo esa sociedad magrebí que discrimina cree entender por qué lo hace y se siente también ella discriminada por otros pueblos. Todo ello nos ayuda a ver, en mi opinión, cómo la subjetividad y la identidad de los pueblos puede dar lugar a consecuencias tan positivas como el surgimiento de movimientos culturales compartidos y otras tan negativas como la incomprensión entre los unos y los otros y las inevitables disputas que surgen cuando unas culturas se autoconciben como superiores en dignidad a otras.

Doy voz al entrevistado:

–         “El racismo es una idea inculcada en las mentes de las gentes. Es “la cultura del otro”. El otro pertenece a otra cultura, habla otra lengua… Es una visión equivocada de las cosas que la persona puede curar con el tiempo aprendiendo, creciendo como persona.” 

–         “En Argelia existe el racismo, pero no es un racismo de naturaleza ideológica. Se rechazan entre tribus, rechazan al diferente. Pero no es algo premeditado, algo preestablecido. Hay racismo contra los negros, sí, es verdad, pero hay que saber cuáles son las raíces de este tipo de racismo. En mi país se ve mal a los negros porque los franceses trajeron en su momento a soldados senegaleses para combatir frente al pueblo argelino. Es en el fondo algo que provocaron los franceses y que en gran medida ha provocado un odio que antes no era tal.”

–         “En mi caso, mucha gente me discrimina por ser musulmán, pero no saben distinguir entre un árabe, un afgano, un pakistaní y un argelino. Tenemos muy poco en común, pero ellos no lo entienden.”

–         “La gente se crea una cantidad ingente de estereotipos. A mí me suelen prejuzgar por ser argelino. Creen que soy un ladrón, por ejemplo. Yo no creo que todos los vascos sean terroristas. Además, yo no represento a los argelinos, yo me represento a mí mismo. Que otros argelinos te hayan jugado una mala pasada no significa que yo lo vaya a hacer. No hay que generalizar. Sin haberles hecho nada, son muchos los que desde el primer momento me diabolizan.”

–         “Muchos no entienden que somos fruto del contacto cultural. El contacto entre las diferentes culturas ha dado lugar a lo que hoy somos todos nosotros, seamos cristianos, judíos o musulmanes. Es por ello que la discriminación, sobre todo la cultural, no tiene razón de ser alguna.”

–         “Tanto en el caso de la religión como en el de los medios de comunicación, sólo vemos las consecuencias. Ambas cosas nos separan. No sabemos qué hay detrás, cómo manipulan las audiencias o preparan aquello que luego difunden y con qué intenciones lo hacen. Lo que es obvio es que todo ello tiene sus consecuencias.”

–         “En mi país se dice que cuando se tiene un problema se politiza. Se busca la forma de que la opinión pública no señale a los verdaderos culpables y se trata de dar una salida engañosa al problema.”

photo credit: pasotraspaso via photopin cc

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La existencia de diferentes culturas, al igual que paralelamente la de diferentes individuos, parece resultar un arma de doble filo. Aporta riqueza social cuando sabe apreciarse, pero supone una fuente de conflicto cuando las sociedades (y por tanto las personas que las forman) se empeñan en querer compararse las unas a las otras. De la misma manera que quien mira al vecino y, por unas razones u otras, crea en su foro interno una idea de sí mismo que le lleva a creer que es superior o inferior en dignidad a éste, las sociedades se miden subjetivamente unas a otras y parecen también rivalizar enconadamente por una especie de status ficticio por el cual hay personas que creen que “ellos” son más o menos que “otros”. Todo ello es una construcción mental por la que nos sentimos más o menos próximos con respecto a unos u otros, y con la que nos pensamos mejores o peores que aquellos a los que consideramos más lejanos a nosotros. Por muy artificial que pueda resultar, lo que es indudable es que estas asignaciones subjetivas de valor tienen sus consecuencias prácticas en la realidad que vivimos, como muestra claramente el fenómeno del racismo.

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One response to “Un investigador en el albergue – 2: La diferencia, el diferente

  • J.Titiritero

    Entiendo que el racismo es una forma o cara de la deshumanización, de la agresión al prójimo. Una actitud “institucinalizda”, diria yo, ya que se posociona en bloque una parte de la sociedad, y existen sectores que se identifican con ello y se equiparan entre sí, formando una especie de batallón para atacar en manada al débil o debilitado por circunstancias. Desde luego que el tema es más complejo, como lo somos los humanos.
    Saludos y adelante.

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