Dos DJs… y la calle

(…continúa)

M – Pero igual gente que te conoce de dos días te puede apoyar más que tu propia familia.
N – Es muy duro
M – Pues sí.
N – Es que ella no entendía mi relación con mi hermano. Prefieren tener en su casa animales que a mí.
M – A ver, yo estaba en Valencia y vine a pasar unos días.
N – Y yo estaba viviendo con un colega. Casa compartida, una habitación cada uno.  Pero el otro empezó a pasar celos porque iba detrás de mí. Ésta le empezó a parar los pies y el tipo se fue de la casa. Intentamos buscarnos la vida, pero los dueños del piso… muy rastreros.
M – Estuvimos intentando buscar la pasta para pagar ese mes, pero luego pedía ese mes y otro mes más.
N – Y nos echó directamente. La cuestión es que tampoco había contrato. Nos cambió la cerradura y ya.
M – Esa noche estuvimos en un coche, en un huevito, de estos que no hace falta carnet.
N – Imagínate dos personas y un perro. Mortal, mortal.
M – Luego estuvimos durmiendo en la calle. Al principio no piensas que va a durar tanto, pero pasan los días y los días… Como un mes o así, estuvimos.

photo credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/gilderic/4729478885/">Gilderic Photography</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">cc</a>

N – Hasta finales de junio no entramos aquí. Y en sanfermines, como cierra el albergue, otra vez fuera.
M – Al principio nos dijeron que yo aquí no podría estar. Porque empadronada no estoy. Pero ella no quiso. Dijo que si no entraba yo, ella tampoco.
N – Pero no te creas…  Eran muchas discusiones, mucha tensión. Entre los nervios, las circunstancias…
M – …Y lo que veías…
N – No había día que no hubiera discusión.
M – A mí es que me daba igual que no me ayudara su familia. ¡¿Pero a ella?! Si es que son dos personas que están trabajando y cobrando. ¡Y cuando se la encontraban en la calle le pedían pasta! Y ella, tonta, les daba. Luego tú les pedías unas horas de dormir en su casa…
N – ¡Y madre que pegas! Comer y cenar lo que quisiéramos, pero de dormir nada.
M – Y no veas las maletas que llevábamos detrás
N – Nos íbamos a donde el <bar de Pamplona> y nos refugiábamos ahí si estaba lloviendo. O donde las presas, en una casita. Ahí dejábamos las mochilas y las mantas. Si hacía más fresquete, debajo del puente. Los ascensores de Pamplona… Aunque, bueno… eso de dormir, entre comillas.
M – Más bien te sentabas. Yo es que así no podía dormir. Las discusiones más que nada venían por eso. De no descansar, no dormir
N – Yo le digo, así como quien dice, que si hemos salido de ésta que es así de tremenda…
M – Yo ya había estado más tiempo así, en Valencia. Pero ahí no hubiéramos llegado a esta situación. Siempre encuentras a alguien… Aquí, sin embargo, me veía inútil. Llevaba muy poco tiempo en Pamplona… Y luego todos los días lo mismo…
N – Eso de “os lo habéis buscao“. Yo al final me mosqueaba y me largaba. Tengo yo bastante…
M – Nadie en la calle está por gusto.
N – En el barrio nos conocía todo el mundo, sí, pero ayudas… vaya. Nos montaban unas buenas comidas,  sí, se lo curraban. Pero es que dormir…
M – Bueno… estuvo el abuelete ese que nos decíamos que subiéramos a su casa…
N – ¡Que nos daba 50 euros!

(Carcajadas de ambas).

N – ¿Y a cambio de?
M – Pues imagínate…
N – Yo me quedé así (abre los ojos). Me dije, antes me hago asexual. Así ni siento ni padezco.
M – Y alguna vez nos echaron…
N – Ya tengo aquí a los pitufos.
M – Y otra vez fue un periodista.
N – Menudo susto…

(Continuará…)

Anuncios

Tu opinión no nos es indiferente:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: