El blog de Ion

¿Os acordáis de Ion?

Hace poco empezó su propio blog: Cada día aprenderé un poco más

La experiencia en el blog del albergue le gustó y al irse se puso a trabajar por su cuenta. Todavía está aprendiendo, ya nos lo dice, pero ha empezado a muy buen ritmo de publicación con textos suyos y otras cosas que encuentra por ahí y quiere compartir.

photo credit: Stuck in Customs via photopin cc

Está yendo paso a paso. Todavía no hay muchas fotos, ni comentarios, pero os animamos a visitarlo y hacer algún comentario. Ion seguro que os lo agradece y poco a poco os irá contestando.

Este nuevo blog nos parece una idea estupenda, un paso más en su vida autónoma. Nos gustaría mucho que otros usuarios pudieran llegar a seguir su ejemplo y contarnos sus experiencias en sus propios blogs.

Desde aquí le deseamos mucha suerte.


De piedra (II)

En aquel momento pensé que tenía que aprender a hacerlo todo por mí mismo, quería ser independiente, no molestar a nadie. Eso no me gustaba. En ningún momento quise ayuda. Me enfadé mucho conmigo mismo y no quise en ningún momento que nadie me ayudara, tenía que sacarme adelante como fuera. No quería echar un pie atrás pudiendo echar medio adelante,

pero me estaba hundiendo en una depresión de caballo.

 

Esto pasó todo en Galicia, luego vine aquí y fue, por un lado, el mayor error de mi vida y por otro no.

 

Mi hermana llamó a mi madre, “que venga mi hermano a mi casa, que lo voy a cuidar” y todas las historias. Juro por mi hermano, que en paz descanse, que nunca he sido tan humillado en mi vida como en aquella casa.

 

Que si antes gastaban 120€ de comida al mes y ahora el doble…. no contaban las dos bolsas de comida grandes que yo metía todos los meses. Pedía un cigarro y me decía que bastante tenía con un plato de comida y una cama, que ensuciaba la casa con las ruedas, fumaba en el salón y que si el humo…. y luego yo fumaba en la calle mientras ella fumaba en el salón.

 

Desde el primer día fue así.

 

Ahora mismo no la quiero ver ni delante, porque mientras su hermano tenía dinero -bastante- todo era para ellos. Regalos… cuando su hermano se ha puesto enfermo, cuando estuve ingresado en el hospital de Ubarmin, dijo que ya no podía hacerse cargo más, que bastante tenía con su vida como para hacerse cargo de mí.

 

Lo de la depresión fue porque ya no aguantaba más. Fui a una consulta de neurología y la neuróloga me trasladó a Ubarmin. Me miraron la cabeza y el hígado -que con tanta medicina, lo tenía inflamado-. Tuve una bronca con el médico, porque me iban a dar marihuana terapeútica. Te lo diré como se lo dije al médico:“me cago en tu padre, no he tomado drogas ni alcohol en toda mi vida y me lo voy a tomar ahora que estoy enfermo”.

 

Ahí donde traumatología. Me dieron descargas eléctricas para reactivar el sistema. El cerebro me mandaba la señal, pero no me llegaba a las piernas. Por eso me mandaron electroterapia y luego piscina, para la rehabilitación. Me sentía como un niño pequeño.

photo credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/simonsterg/4777063720/">simonsterg</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">cc</a>

Estoy tomando tratamiento para depresión, estoy más tranquilo, con la psiquiatra. Excelente. el trabajo del equipo del Doctor Izco, “chapeau”, de quitarse el sombrero. Gorostiaga, el rehabilitador, fue muy claro conmigo “Orlando, o te levantas o te quedas pa toda la vida”. Y me dije: “por algo será”. Y a partir de ahí, empecé a hacer rehabilitación. Voy  entrando y saliendo de la piscina ya solo. Son los ocho o diez pasos que hace dos años me dijeron que nunca iba a dar. Que me iba a quedar en una silla y no iba a poder andar. Todo depende de uno.

 

Si no baja la inflamación, igual me operan la vértebra que no tiene cartílago. No saben si fijarla o poner un cartílago de goma… o algo así será. Y lo de la cabeza, de momento, está controlado. Con eso he decidido que no hagan nada. Me pueden abrir el cráneo y que miren lo que hay, pero que no me toquen la cabeza, bastante estoy como estoy, como para que me toquen la cabeza. Con lo de la espalda, muy bien.

 

Ahora es un momento tranquilo. con muchas ganas de tirar para adelante. Desde luego no voy a poder hacer las cosas que hacía antes, pero otras cosas podré hacer. Aunque sea dar guantazos con la mano abierta.


De piedra (I)

Tallar piedra, tallar nombres, escudos, en piedra. Picapedrero, sacar una piedra que sale del río, saber por donde abrirla,  como tallarla, como cuadrarla. Desde los 10 años hasta hace sólo 3. Aparte de haber estado en la mina de carbón.

 

Empecé muy joven, en Galicia, quería aprender el oficio. Lo llevaba en la sangre por parte de mis tíos, de mi madre, que es española. Me enseñaron el oficio, a dibujar antes que nada, dónde tenía que picar, dónde tenía que cortar, con la sierra. Cortas un poco más ancho, un poco más largo, depende de lo que vayas a hacer y de la piedra. Lo combinaba con los estudios hasta los trece años, cuando los dejé para ponerme a trabajar con la familia.

 

large__8051940807

A mí eso me encantaba. Así como los toros y el boxeo, va todo por la sangre. Al boxeo  me dediqué, competía, pero no quise llegar a profesional. Había mucha mafia por detrás. Cobrar 300 o 400.000 pesetas por un combate y ellos , por detrás, un millón o millón y medio. Si no, te iban a por ti cuatro o cinco, tenías que a acabar a tortas con tanta gente…

 

Y los toros… recortaba. ¿Valiente? no, eso viene en la sangre.La última vez que cogí un toro, aquí en sanfermines, fue cuando lo de Julen Madina en el callejón. Yo estaba ahí, esa fue la última carrera que hice.

 

Y no te creas, ¿eh? he tenido más fuerza. Me decían que tenía las manos como los pies de otros. Peso 124 kilos con 43 años. Cuando he estado mejor y sano, pesaba casi 150 kilos, definido, tenía una circunferencia de brazo de 49 cm. (Nota: Schwarzenegger llegó a los 56cm) Aún conservo las estrías.

 

Vivía aquí en navarra y me fui a Galicia a hacer una casa. Todo lo que es cara a vista, exterior, interior, los muros de la finca….y cuando terminé la casa me empecé a marear, a perder el conocimiento. Me caí  el dolor de espalda hacia tiempo que lo arrastraba.

 

Nunca he tocado el alcohol ni la drogas. Me asusté, me llevaron al hospital y me hicieron un TAC y vieron que tenía tres quistes por detrás del Sistema Nervioso Central y dos en la parte delantera. Me vieron que tenía una hernia severa que me oprimía el espacio suncanoide, una vértebra que no tiene cartílago.

 

Entonces empecé con la unidad de dolor por lo que tenía y por lo de cabeza. Al poco tiempo me empezaron a hacer infiltraciones y bloqueos: te intentan quitar la inflamación en lo que queda de cartílago.

 

Para no hacer todo eso me intentaron dar ozono. Una aguja muy gorda, al centro del cartílago, y ozono, que comprime el cartílago y luego se va soltando poco a poco. Pero no pudieron pasar la vértebra y me hizo mucha pupita. ¡Pegué unos saltos que no veas!

 

Para entonces ya tomaba 180 mg de morfina al día (es como para toro, es demasiado) aparte de otras medicinas por lo de la cabeza. Ahora estoy con 30 pastillas al día.

¿Se puede ir a mejor, no?

 

Me avisaron de que me podía quedar en una silla de ruedas.

 

Mis piernas no aguantaron más y a la silla que fui.


Me dicen ¿por qué tu siempre aburrido?…

Soy de Marruecos, el norte, frontera de Argelia, 80 km de melilla, Berkane…

Tengo muy mal la fecha de nacimiento, tengo una hermana menor con fecha de nacimiento mayor que yo. Mi fecha en el documento es 1977, pero tengo 29. A todos los hermanos nos pasa, porque nacimos en casa.

Estuve trabajando en agricultura, en comercio, en restaurante, en zonas turísticas. Teníamos muchas relaciones en Marrakech, etc.. en zonas turísticas, bares, discotecas. Vine a trabajar y a muchas cosas más. Cultura… Trabajar y disfrutar.

Llevo casi 8 años en España. El 16 de marzo llevo 7 años en empadronamiento. Pero llegué el último de noviembre de 2005, con documentos falsos. Patera no, fui en avión. Mi madre me da dinero para venir aquí. A Francia, pero solo estuve cuatro días en Francia.

Mis padres han fallecido los dos, cuando estaba ya aquí. Me ayudó mi madre más.

Tengo crisis de ansiedad cuando empiezo a pensar.

Vivía con mi hermano y su mujer y tres hijos. Casi tres años ahí, y luego en San Jorge. Tres meses. Luego he estado tres meses en el coche de un amigo. Me sentía muy mal, pero sólo bebo alcohol para calentar.

Ahora estoy mejor que antes porque yo solo hablaba árabe o francés. Pero ahora cuando me pregunta la gente, respondo rápido. Mejor que antes.

Un día normal con mi hermano me levantaba a las 8 o las 9. Y solo andaba por la calle. Solo caminar. Y escuchar la música. Algunas veces volvía a casa a comer. Cuando estaba mi hermano, sí. Si no, no. A la tarde algunas veces caminaba, otras no. Me encantaba ver todo, ver el jardín, con la música para olvidar, sentado en la silla, mirando flores. Me encanta la cultura, la jardinería. Sé plantar, sembrar, aclarar las plantas. Me encantaría trabajar en eso. De verduras y de flores. Me sentía bien, sí.

origin_8223427849

Cuando tenía dinero me iba al bar a beber cerveza. Nunca para olvidar, sólo para hablar. Cuando tomo dos o tres cervezas hablo el castellano más.

Salí de casa de mi hermano porque hay diferencia de cultura. Porque yo quiero vivir mi vida. Me complace mucha lo gente, diferente de aquí. Por ejemplo, chicas de aquí, no como chicas de allí, de religión. Hay muchas diferencias. Me han dicho dos chicas árabes para salir, y tienen nacionalidad de aquí, pero no quiero. Sólo para permiso de residencia no, nunca para aprovechar. En el sexo hay chicas que tienen la religión. Que cuando tienen niño no pueden beber o mamar. Pero aquí las chicas, eso no.

Hay chicas de nuestro país, árabes, que fueron maltratadas en nuestro país. O chicas de quince años con hombres de cuarenta. Muchas chicas en la calle. Sin vergüenza, putas, para traer dinero. Si muere su padre o madre y tienen tres o cuatro hijos y hermanas…. La vida es muy delicada.

Me ayudó un hermano soltero que no está trabajando. Tenía otro hermano que vivía en Ezcaba. Murió y dejó dos hijos. En España tenía tres hermanos. Sólo me ayudo el soltero. Con el otro no tengo ninguna relación con él. Tiene una niña, pero le dije déjame en paz, porque habla mal conmigo. Que yo quiero vivir mi vida mejor.

En el albergue llevo desde Navidad, 28 o 29 de diciembre.

Necesito una chica de aquí para casarme con ella y quedarme siempre. En mi vida he encontrado muchas chicas españolas pero tengo vergüenza para hablar, porque tenemos mala fama. Me dicen ¿Por qué tu siempre aburrido? Y tengo vergüenza.

Me gustaría trabajar y disfrutar. Porque no tengo edad para volver a mi país. No tengo ningún problema en este país. Antecedentes penales muy limpios.

Estoy aprendiendo el castellano, me he apuntado a un curso en el instituto. Pero sólo he aprendido cuando he empezado a salir a la calle a hablar con gente de aquí. Cuando vivía con mi hermano, llevaba tres años, sin relaciones con la gente, siempre aburrido

Antes de 2010 estuve fuerte, tranquilo.

Y ahora mismo estoy me siento bien aquí. No tengo ningún dolor. El médico me ha quitado el tranquimacín y duermo bien. Sólo estoy siguiendo tratamiento de paroxetina para animar. Mañana tengo cita con el médico para traer resultados de análisis de sangre…

Con la ansiedad empecé en 2011, en septiembre. Aunque empecé poco a poco en 2010, sintiéndome un poco mal. Me han dicho que pienso mucho. Me han hecho electro del corazón, en Solchaga, cardiología, y luego en el Hospital de Navarra para hacer una serie de esfuerzos y me dijeron que la tensión estaba alta.

No sólo quiero cobrar la renta básica, mejor con una chica y buscar trabajo. Me siento bien. Olvidar el pasado, vivir el presente y pensar el futuro. Ahora mismo estoy perdido. La gente de aquí, sí, me ayuda. Cuando veo mi vida, 29, he vivido muy bien ocho años, dos años pensando, la vida siempre adelante, nunca atrás. Pasa un día y no se vuelve.

Porque también me falta educación. Educación de todo, de respetar… La gente: “¿Por qué hemos venido?” Para la fiesta, molestar, robar… Yo, aunque muera de hambre, no puedo entrar en una tienda y robrar. ¿Cómo las falsedades de documento público puede ser un delito? No muero de hambre, no voy a hacer cosas malas.


Vivencias de un paracaidista (parte II)

Entonces empezamos a hacer el curso de CLP (Caballerio Legionario Paracaidista). Hacíamos la pista americana completa (saltos, tuneles, puista guerrillera) y el curso de legionario. Ese se hace de noche, con la cara pintada. Estás perdido, sin saber donde te encuentras. Tienes que pasar la noche y, una vez que se está levantando el sol, debes llegar a la base por tus propios medios.

Yo paré un coche en mitad de la carretera y le dije “quiero que me lleves a la base de los paracaidistas” y me contesta  ”¿Qué como éste?” Y sí. Había otro. Nos dieron un toque de atención por haber parado un coche civil, pero teníamos que llegar…

Luego estuvimos en la base Méndez Parada. Ahí hay una torre bastante alta (de unos 40m). Hay que subir por una escalera de caracol, sin protecciones a los lados. Dicen que es para quitarte el vértigo. Y no te dejaban saltar sin subir la torre. Y, aunque yo ya había saltado, tenía que hacerlo igual.

Al siguiente día te llevan a hacer los seis saltos reglamentarios. El mismo día. Para que te den el título de paracaidista. Pasaba de los seis nudos el viento… pero, sin novedad. Caí cerca de unos naranjales y aproveché para comerme alguna naranja.

Luego fue la instrucción del Batallón de Paracaidistas, unos tests, como de inteligencia y -que hubo gente que no los pasó- y esas cosas. Fueron tres meses de actividades diferentes cada día.

Entonces juras bandera y te dan el rokiski  y la boina negra. Mi padre no quería porque el era Guardia Civil y quería que yo fuera a Guardas Jóvenes. Pero al final vino y le gustó que eligiera carrera militar.

IMG_20121106_203308

Te dan quince días de permiso. Yo vine a Pamplona. Luego me asignaron bandera, me tocó segunda bandera, décima compañía. Me saqué los carnes de conducir para transporte (aunque no me los podían dar porque no tenía 18 años)  mientras hacía las guardias reglamentarias , salto, retenes…

En Santorcaz los lugareños estaban acostumbrados a los paracaidistas. Las chavalas flipaban “otro paracaidista”. Saltabas cada dos o tres días. Hasta que llegó un día en que los moros se sublevaron de nuevo. Entonces los que habíamos estado fuimos de reconocimiento. Saltamos, les dimos palos de nuevo. Bueno… (señala su mano, tiene una cicatriz) a mí me dispararon. La vista la perdí un poco. Me libré por los pelos. Me mee y todo. Tenía 18 años…

Estuve en lso dos conflictos del sahara, en la antigua Yugoslavia -en Sarajevo-,  en Mauritania, en Yibuti, en la Guerra del Golfo -la primera- con Kuwait. Cuando Sadam atacó las plantas del petroleo, en la operación Tormenta del Desierto 1 y 2, estuve con los americanos, franceses, italianos, ingleses, alemanes… allí estuve un año y pico destinado. Cobraba bien de pasta, pero se acabó la guerra y se quedaron los americanos hasta que sadam retiró todas las fuerzas. Decian los medios de comunicación que Irak tenía una pista de despegue en el desierto y era mentira. Ni tenía armas atomicas, ni tenían nada. Tenían cuatro soldaos y se rindieron. Pero se juntó Siria y el Libano, masacró a lor kurdos, los de afganistán… ¡Qué fue!

En total estuve 17 años hasta el 94. Hasta me dieron una mención. Te la enseñaría, pero se la regalé a una novia que tenía y…  Años después intenté localizarla, pero no pude.

Entonces intenté meterme de instructor de paracaidista civil. Estuve como 4 meses en la academia, finales de primavera y todo el verano. Y ahí es donde se me acumularon más saltos.

Llevo 1702.

Saltaba desde una avioneta Cesna, con capacidad para 20 paracaidistas. Había que tener más de 20 años, buena complexión, ninguna enfermedad.

En los 17 años que estuve en el ejército se mataron tirándose unos 70 u 80 compañeros. En actos de servicio más, unos 300. En la antigua Yugoslavia, en Sarajevo, o en Ucrania (que se estaba segregando de la Unión Soviética) …a esos países fueron otras banderas y perdió la vida mucha gente.


Dos DJs… y la calle

(…continúa)

M – Pero igual gente que te conoce de dos días te puede apoyar más que tu propia familia.
N – Es muy duro
M – Pues sí.
N – Es que ella no entendía mi relación con mi hermano. Prefieren tener en su casa animales que a mí.
M – A ver, yo estaba en Valencia y vine a pasar unos días.
N – Y yo estaba viviendo con un colega. Casa compartida, una habitación cada uno.  Pero el otro empezó a pasar celos porque iba detrás de mí. Ésta le empezó a parar los pies y el tipo se fue de la casa. Intentamos buscarnos la vida, pero los dueños del piso… muy rastreros.
M – Estuvimos intentando buscar la pasta para pagar ese mes, pero luego pedía ese mes y otro mes más.
N – Y nos echó directamente. La cuestión es que tampoco había contrato. Nos cambió la cerradura y ya.
M – Esa noche estuvimos en un coche, en un huevito, de estos que no hace falta carnet.
N – Imagínate dos personas y un perro. Mortal, mortal.
M – Luego estuvimos durmiendo en la calle. Al principio no piensas que va a durar tanto, pero pasan los días y los días… Como un mes o así, estuvimos.

photo credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/gilderic/4729478885/">Gilderic Photography</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">cc</a>

N – Hasta finales de junio no entramos aquí. Y en sanfermines, como cierra el albergue, otra vez fuera.
M – Al principio nos dijeron que yo aquí no podría estar. Porque empadronada no estoy. Pero ella no quiso. Dijo que si no entraba yo, ella tampoco.
N – Pero no te creas…  Eran muchas discusiones, mucha tensión. Entre los nervios, las circunstancias…
M – …Y lo que veías…
N – No había día que no hubiera discusión.
M – A mí es que me daba igual que no me ayudara su familia. ¡¿Pero a ella?! Si es que son dos personas que están trabajando y cobrando. ¡Y cuando se la encontraban en la calle le pedían pasta! Y ella, tonta, les daba. Luego tú les pedías unas horas de dormir en su casa…
N – ¡Y madre que pegas! Comer y cenar lo que quisiéramos, pero de dormir nada.
M – Y no veas las maletas que llevábamos detrás
N – Nos íbamos a donde el <bar de Pamplona> y nos refugiábamos ahí si estaba lloviendo. O donde las presas, en una casita. Ahí dejábamos las mochilas y las mantas. Si hacía más fresquete, debajo del puente. Los ascensores de Pamplona… Aunque, bueno… eso de dormir, entre comillas.
M – Más bien te sentabas. Yo es que así no podía dormir. Las discusiones más que nada venían por eso. De no descansar, no dormir
N – Yo le digo, así como quien dice, que si hemos salido de ésta que es así de tremenda…
M – Yo ya había estado más tiempo así, en Valencia. Pero ahí no hubiéramos llegado a esta situación. Siempre encuentras a alguien… Aquí, sin embargo, me veía inútil. Llevaba muy poco tiempo en Pamplona… Y luego todos los días lo mismo…
N – Eso de “os lo habéis buscao“. Yo al final me mosqueaba y me largaba. Tengo yo bastante…
M – Nadie en la calle está por gusto.
N – En el barrio nos conocía todo el mundo, sí, pero ayudas… vaya. Nos montaban unas buenas comidas,  sí, se lo curraban. Pero es que dormir…
M – Bueno… estuvo el abuelete ese que nos decíamos que subiéramos a su casa…
N – ¡Que nos daba 50 euros!

(Carcajadas de ambas).

N – ¿Y a cambio de?
M – Pues imagínate…
N – Yo me quedé así (abre los ojos). Me dije, antes me hago asexual. Así ni siento ni padezco.
M – Y alguna vez nos echaron…
N – Ya tengo aquí a los pitufos.
M – Y otra vez fue un periodista.
N – Menudo susto…

(Continuará…)


Vivencias de un paracaidista (parte I)

Después de varios días viéndonos, me dijo que había dos cosas que quería contarme. Esta es la primera.

Llevaba  cinco días en el ejercito. Estaba en Alcantarilla, Murcia, haciendo el título de cazador paracaidista. Había conflicto en el Sahara y todas las fuerzas dispobles fueron llamadas.

Llegamos en el buque Castilla, porque todavía no habíamos efectuado ningún salto y allí estaban encuadrados un pelotón en Sidi Ifni entonces, sin tener titulos ni tener nada, nos mandaron embarcar en el avión. De ahí la foto.  ¿Ves que hay uno delante otro detras? Estábamos en fila y había un reportero gráfico que se entregó a sacarnos unas fotos para la familia. Yo dije que sí.

Salen los aviones al fondo. Esto es la pista, se ponen de culo y entras por la parte de atrás. Montamos. Nos sentamos todos en el suelo, uno contra otro. Son aviones pequeños, 112 Aviocar. Despegó.

Nos dijeron que el tiempo de vuelo serío de unos 30 minutos. Nunca había saltado antes. Estaba acojonado. Nos dijeron que tuvieramos las armas preparadas. Tenía 17 años, no habia hecho ni el servicio militar. Bueno… algo había disparado con el Cetme.

Yo iba mirando el reloj y la luz, a ver cuando se ponía verde. Cuando se puso, nos enganchamos a la sirga que atraviesa el avión. El jefe de salto nos dio unas instrucciones básicas. Que si no se habría el paracaídas, intentáramos con el de emergencia y, si no, cortar y sacar.

Se abrió sin problemas, pero llegamos y aquello era una ensalada de tiros.

Disparé como podía hasta que me quedé sin balas. Llamamos “artillero, artillero” hasta que nos trajeron más munición y seguimos como 5 horas disparando, hasta que los moros se entregaron.

Los arrestamos a todos como pudimos y fuimos andando hasta la playa. Al día siguiente ya los entregamos a las autoridades competentes, no como prisioneros de guerra sino como saboteadores. De la paz del 75. Intentaban sabotear la paz de la Marcha Verde.

De ahí fuimos hasta Las Palmas, sin hacer el título de paracaidista, sin hacer nada, ocho meses estuvimos hasta que llegó la rotación. Y de ahí fuimos en un C130-Hercules hasta Alcalá, a la base de Torrejón y a todos los que estábamos ahí -que no habíamos hecho la instrucción, pero ya éramos veteranos de guerra- nos vistieron de paisanos y nos llevaron a Alcantarilla en camión.

(…continuará)


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 31 seguidores

%d bloggers like this: