De feriante

Yo es que era un panolis, tio, cuando empecé. Empecé andando y llegó un punto en que dije “ya no ando mas”. Nueve meses estuve con feriantes. Montando dos tiovivos de esos, un tiro y una cacharra de estas de peces. Estabamos mucho por los pueblos estos de la zona de Aragón. Luego, te explotan. Me pagaron, ¿eh? Si no… se enteran.

En la última que estuve no acabé, me quedaba una, Caspe, pero al final lo dejé en Fraga. Iba a casa y quería coger leña, y al tio le daba igual por donde nos metia, propiedades privadas y todo, que yo pensaba “alguno me va a meter dos tiros”. Le tenía que decir a veces, son las 9 de la noche, no se ve nada, me voy a romper un pie. Era muy sobrao, el tio …quedarme solo desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde.

Eran muy cultos.

Me pilló un año de esos a mí y a otro que igual conocerás tú, del otro albergue. Iba a ir esa pareja pero no hacían más que esto (empina el codo) y al final, nada, me fui yo con mi pareja. Nos pegamos nueve meses. Que tenía una nave en <nombre_de_pueblo> que me entraron ganas de meterle fuego. Más que nada por esto (se señala la cicatriz de la mano).

photo credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/eyedeaz/3110481103/">M.Angel Herrero</a> via <a href="http://photopin.com">photo pin</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">cc</a>

Si estaba haciendo una cosa nos decía “venga, vamos a hacer otra cosa“. Y yo acababa cabreao. Por fin,  terminaba de montar el cacharro ese, me iba a descansar, y su mujer “tú, vete con ese otro a buscar leña“. Mira, si me ves, ¡que cabreo! Me cago en dios, me cago en todo. Me fui con ellos. Desde las 8 de la mañana llevaba, y era ya de noche. Durmiendo en un camión, con una manguera de luz que no veía nada. Llegar a comer, cenar una mierda y a dormir. Esto me pasó con una motosierra. Montando leña.

Todo el que usa esas cosas sabe como funcionan. Este no tenía ni idea. Todos se fueron por ahí y yo me quedé solo. A las 12 de la noche estaba en urgencias en Lleida, en el hospital, 14 puntos.

Al día siguiente pedí mi pasta y me largué de ahí.

Pasó un año ¡y me llama el tío para ver qué tal estaba! ¡Y que si quería ir a trabajar con su hermano! Y le dije que ni de coña. Me ponía nervioso. No quiero ni saber nada. Salí muy escarmentao.

No tenía seguridad social. Era justo el momento en que me faltaba una feria para llegar a los X meses. Y, claro, al pasarme esto al tio se le pusieron los huevos ahí. Si llego a saber que en Fraga había alergues sociales… hubiese dicho “ahora tengo que estar 5 ó 6  meses con esto y no puedo ni buscar curro…

Me jodí la mano pero al final cobré. Si no me llego a joder la mano no sé yo si cobro…

Unos putos vagos de mierda es lo que son. Esos en invierno no le pegan un palo al agua. A mí me dijeron que me iban a tratar como un hijo. Sí, déjate. Que les acompañara a su iglesia… Te vas tú. Y cuando salgas, ya iremos a trabajar. Rapidito. Llegábamos a pueblos que ni los perros andan. Trabajaba 12 ó 14 horas al día. Y, si te hacían falta pelas, se hacía el tonto. Para lo demás no. “Que me hacen falta zapatillas, que estoy trabajando y mira como las tengo”. Y ahí sí, claro. Luego me veía cabreo. ¿Te pasa algo? Que estoy cansao, joder. Déjame en paz.

El día que me pasó esto, mi pareja les puso al día. No decían ni Pamplona. Me fui con estos dos y yo “Llámala“. Y ellos “Mejor no, que se va a poner nerviosa“. Que no es cualquiera, joder, que es mi pareja, que lo tiene que saber. Pero tu misma. Y luego… Eso os pasa por no llamar.

Paso ya de ellos. Que vienen a veces a los albergues a ofrecer que esto que lo otro. Prefiero quedarme así… Unas ojeras, unas hostias… Lo pillé por necesidad. Porque me hacía falta, pero no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo. Luego me los he vuelto a encontrar por ahí. Que digo, me voy de aquí… porque como venga y me diga algo… me lo puedo cargar.

Con aquello pude pagar como 3 ó 4 meses de alquiler. El tio me dijo que me iba a dar dos mil y pico euros por nueve días para las dos personas.

Mira como tengo la mano.


El grupo

Uno de los usuarios nos cuenta que hace tiempo que nos ve, desde hace meses, pasar por el albergue. Pero nunca había querido hablar con nosotros. Hasta hace unas semanas. La diferencia es que ahora ha entrado en Alcohólicos Anónimos y se siente con fuerza para hablar. Decidimos preguntarle por su experiencia a modo de entrevista.

¿Cuáles fueron los pasos que te llevaron a entrar en AA?

Yo llevo sin consumir desde el 10 de marzo. Antes de eso había tenido unas ansiedades que me habían llevado a consumir. Me estaba engañando yo y al equipo.

Hubo una charla aquí en el albergue. Supongo que la pidió el director del centro, pero vinieron a darla dos veteranos de AA. Incialmente uno comentó qué es, cómo comenzó él, que la cosa no va de política, ni dinero ni religiones. Cada uno contó su historia, su versión más dura… (nos cuenta algunos detalles y se lleva la mano a la cabeza) ¡Imagínate! Ya ni siquiera vivía para el alcohol sino para el efecto que producía. Yo no llegué a ese nivel, pero es verdad que la enfermedad la tenía. Que necesitaba algo. Igual me daba el agobio y me bebía un par de litros.

Además de una charla que nos dieron, mi referente me estuvo chinchando y me dio unas opciones: o entrábamos por otro lado (Salud Mental, el grupo de AA) o me pasaban a Fase I (la sección del albergue para personas con consumos). Pero ella apostó por mí. ;e dijo que estaba respondiendo a otros programas muy bien. “Si lo pasamos se va a hundir”, debió pensar. Me hicieron firmar unas alternativas: salud mental, grupos y, si es necesario,  me pueden hacen soplar. Aunque soy consciente de que no me va a hacer falta…

Entonces el equipo también me pinchó en el culo. Porque cuesta mucho reconocer. Muchísimo. Me tiré un fin de semana cigarro-habitación y cigarro-habitación. Hasta que ya me dije, “bueno, vale”. E ir uno por uno a todo el equipo diciendoles qué era lo que había. A partir de ahí empecé a ir al grupo.

¿Cómo se entra en el grupo?

El tema de AA es muy sencillo. Cualquier persona manda un mensaje y acudes. No es necesario que participes. Puede estar simplemente escuchando. Las dos primeras semanas yo ni hablé. Pero me di cuenta de que me ayudaba mucho. Salía de ahí diciendome que había otras personas con mi mismo problema. Fue ir allí otra vez, empezar a hablar y …mano de santo. No estás obligado a hablar, ni a contar tus problemas. Porque al final te das cuenta de que son otros problemas los que te llevan al alcohol.

Las reuniones son varias veces por semana, pero no es obligatorio acudir a todas. Allí no se coge dinero, subsistimos con lo que vamos aportando los miembros. Hay para la sala, el café… Vamos juntando lo suficiente. La mitad de mis compañeros han recuperado trabajo, familia… Mi familia, al final, es la de aquí. Es el equipo. Soy el único que está en el albergue. El resto tiene su casa, trabajo. Pero yo no. Y no me ha costado nada decirlo, ¿por qué me voy a avergonzar?

¿Cómo funciona el grupo?

Yo estoy muy contento es una terapia muy buena.

El trato con los compañeros, dentro es muy bien. Hay dos mediadores, que van apuntando los que estamos. Se llega y se lee una reflexión del libro y quien quiere hablar, habla.

De ahí no sale absolutamente nada. Y nadie obliga a hablar a nadie.

¿Y el trato con los compañeros?

La cosa es que, ahí está, son Alcoholicos Anónimos. Podemos saludarnos por la calle y ya está. ¿Que de qué nos conocemos? Qué más da.

Tampoco hay “juicios”. Por ejemplo, las dos últimas sesiones ha venido habiendo bebido. Pero nosotros seguimos abriéndole la puerta igual. Algunos podemos tener más fuerza de voluntad. Pero la situación es la misma.

¿Qué cosas estás haciendo? ¿En qué ha cambiado tu actitud?

Lo que hacía antes de reconocer el alcoholismo y todo eso… Yo me proyectaba futuros a largo plazo, pero eso era un error. No se puede hacer. Yo puedo pensar lo que voy a hacer mañana. Me puedo planificar el día: tengo que ir a menores, a la trabajadora social, al grupo… Pero no me puedo planificar dentro de dos días. Yo puedo saber que hoy no voy a consumir. Hoy, pero no mañana. Yo he podido permitirme, desde el primer día y con facilidad, decir “hoy no voy a consumir”. Todas las noches antes de acostarme leo una “oración” del libro y me digo “mañana no consumo”. Soy afortunado. Hay gente que lo ha tenido que ir haciendo de doce horas en doce horas. O de hora en hora. Pero yo ahora puedo estar en un bar viendo a unos chavales con sus pelotazos y yo con mi café. Pero eso es ahora. Primero he tenido que reconocerlo. Y me ha costado mucho. Ahora mismo habrá aquí  mucha gente que lo necesita pero no lo reconoce. Es que es tela. Reconocerlo y decirselo a la gente…. tela.

A la par estoy leyendo un libro llamado “Viviendo Sobrio” que son relatos de gente. Y ahora, además, ya puedo pensar y analizar, porque ya me estoy sintiendo libre. Yo antes, con tal de no ofender era una alfombra, pero eso ya no es así…

Estoy convencido de que no van a necesitar hacerme soplar. Mira, ahora mismo estoy con medicación, pero eso es por otros motivos. Por la ansiedad y eso. Porque a mi es que lo que me daba era ansiedad, no ganas de beber en sí. Ahora ya puedo dominar más la situación, pensar y analizarlo, pero antes me iba a buscar la botella.  Ahora es cuando verdaderamente podemos trabajar con el PCP (Programa Centrado en la Persona, del que comentaremos más). Yo, aunque salga de aquí, voy a venir igual a trabajar con el PCP. Necesito sacar mucha historia y no quiero  un traspiés. Me puedo permitir el “lujo” de seguir con esto y, además, lo necesito.

¿En qué vas notando la mejoría?

Por ejemplo, cuando uno va al bar y pide su cocacola, su agua, y el camarero te mira y te dice “tienes buena cara”. Ya está. Es todo.

Otros comentarán “¿qué pasa que ya no bebe?”. Pero ahí queda. Me da igual.

Para la gente interesada, además de su página web, ¿qué más puede hacer?

Si alguno de vosotros quiere, yo le acompaño al centro. Una vez al mes hay jornadas de puertas abiertas. Puede venir quien quiera. Cualquiera que vaya invitado por alguien de dentro, claro. No me voy a avergonzar.

Un último mensaje.

Es una enfermedad, le puede pasar a cualquiera. Hasta a esos del botellón que salen el fin de semana a saco, a saco, a saco hasta que caen. Esos muchachos que empiezan el viernes y acaban el domingo, esos van a terminar… Bueno, pero es que son alcohólicos. Críos de 14, 15 o 16 años. Así comienzan…

Pero esto no es como un cancer.  Es una enfermedad. Y no tiene cura, porque no la tiene, pero lo puedes parar. Queriéndolo tú, con medicación, con ayuda… puedes. Hay muchos recursos. Por ejemplo, también hay un teléfono que cada X tiempo se lo cambian entre los más veteranos. Si estás a las tantas de la mañana y no puedes más, le puedes llamar y hasta quedar a tomar un cafe. Yo no lo he pedido porque aquí en el centro puedo contar con cualquier compañero.


Fechas en una vida

30 de Noviembre de 02011: Arranca este blog. Hacemos una primera entrada en la que nos declaramos como un lugar de encuentro.

1 de febrero de 02011: Publicamos “Un reto“. La primera entrada con verdadero contenido gracias a una… cabezonada (?) de Ion. Se puede decir que la página arranca de verdad. Comenzamos a difundir el proyecto.

8 de febrero de 02011: Volvemos al albergue. Enseñamos a Ion las estadísticas. No puede creer que tanta gente le haya leído. Para quien ha vivido una soledad como la de la calle, que haya tantos dispuestos a escucharle le produce un enorme impacto. Emocionado, coge un papel y escribe unas palabras de agradecimiento que no llegamos a publicar en su momento.

A partir de ese momento Ion participa muy activamente en el blog, da la cara cuando vienen los medios (pocos están dispuestos a eso), piensa ideas y propone.

Se trabaja mucho a sí mismo a todos los niveles, quiere volver a tener lo más parecido a esa “vida normal” que tanto le intriga (alguna vez lo discutimos en la página de facebook -no veo como poner el link directo, pero fue en Mayo-).

2 de Enero 02012: Ion sale del albergue, le han aceptado en una residencia donde vivirá, trabajará y participará en muchas actividades. Se va sabiendo que va a echar de menos a la gente del albergue, también el blog. Pero conoce a gente allí y eso le anima.

No pierde contacto con nosotros.  Nos manda unas postales navideñas que él mismo ha hecho. Y, sobre todo, escribe un texto estupendo en el que se compara a sí mismo con …un cardo (!).

Hoy, es su cumpleaños.  Creo que lo suyo era felicitarle así, ¿no os parece?


Primer Observatorio

En este blog normalmente intentamos presentar la situación de las personas que viven en la calle de manera directa. Que nos cuentes sus historias o reflexiones y compartirlas.

Sin embargo, recientemente el Servicio de Atención a Personas Sin Hogar ha publicado un documento sobre la situación actual  de este fenómeno en Pamplona.

Creemos que puede ser interesante para quienes quieran conocer los datos, los números sobre la situación de las personas sin hogar en Pamplona.

Pero es mucho más eso. Incluye artículos, descripciones de funcionamiento del albergue, análisis de lasituación y una entrevista a Rubén Unanua, coordinador del servicio.

Aquí lo tenéis:

PRIMER OBSERVATORIO

Por cierto, ¿alguien adivina de dónde viene el nombre? ;)


¿Y cómo es más fácil?

Bajamos andando hasta Andalucia. La gente ahí flipaba. Me miraban el carné y decían “¿De Pamplona?”. Llegas a los sitios, pero destrozado.

Y luego, claro, había que subir.

En un pueblecito pequeño, pagaban billete y bocata, hasta Granada. A mí dejaban en un lado y a mi pareja la dejaban en un piso. “Ella no”. “Pues si ella no entra yo tampoco“. “Pues se tiene que ir hasta allá”. “Pues ella sola no va a ir”. Por suerte habia un vigilante por ahí que llamó a una ambulancia. Porque había distancia… no veas… Estaba en las afueras, ahí…

Otras veces, al llegar a un albergue de esos, como el de X, que era tela. Tenías que dormir vestido, pero con todo, porque ahí te descuidabas y te lo quitaban. Eso sí, la gente allí chapeau. La diferencia entre el sur y el norte. Le preguntas algo a alguien y guay. O quedarte así en la puerta, sin estar pidiendo ni nada y la gente, moneda.

Como no había carretera tuvimos que ir por autovía. Los coches no te cogen. Al ir dos, la gente no se fía. Me paró la guardia civil y me hizo preguntas estúpidas. “Medios económicos”. “¿Pero tú crees que yo iría andando si tuviera eso?” O me preguntaban por el chaleco reflectante. “A ver , tio, que no tengo dinero…”

Seis años estuvimos así. Es para escribir un libro. De hecho, conozco a gente que ha escrito el libro. Son muchos días, todos diferentes. Unos estás mejor, otros peor. Frío, agua, fuego, de todo un poco… pero aquí estoy. Si no me ha pasado nada en este tiempo, ya no me pasa.

Aguantas, pero en seis años ha ocurrido de todo… Albergues en los que tiene sitio uno pero el otro no. Que te quedes y te roben. Yo es que no entiendo. Ves a alguien que solo tiene su mochila y… ¿le vas a robar? Pues por lo visto eso lo pienso yo…

Conoces gente a los albergues. A Castellón bajamos dos parejas. La gente que nos decía “vosotros lo tenéis crudo. Porque mujere bajan pocas, pero hombres…” Al final esa vez, por suerte, no me quedé en la calle. Otras entraba hoy uno y mañana el otro. Pero muchas te vas, no se va a quedar el otro fuera… Al final, siempre intentábamos ir los dos solos.

Ahora mismo no sé nada de ella. Hemos estado así seis años pero eso… (separa los dedos índices en señal de distancia).

Variación sobre: http://www.getbackyourexnow.net/wp-content/uploads/2011/09/does_he_want_you_hands.jpg

En el último año, lo más que me he ido ha sido hasta Huesca ¿Para el norte? Déjate… más vale lo malo por conocer o… como se diga el refrán. (Y ríe)


Conversación antes de navidad

- Llevaba unos años viviéndolas solo y pasaba de las navidades apartado de mi familia y de mi madre. Par mí no significaban nada. Ni significan. El año pasado aquí, sólo fue la comida un pocol espercial y el ratico. Algunas veces algun recuerdo. Mi padre que falleció hace diez años. Con mi madre, sinceramente, todavía no tengo contacto, por un mosqueo. Si bien mosqueado o no, es otro tema. Eso lo estoy trabajando personalmente. No sé si tomaré el contacto o no con mi madre para estas navidades. ¿Qué significa esto? Significar no significa nada.

- Yo no sé qué haré. Si tomaré contacto o no. Si estoy solo igual me junto con éste.  (señalando al otro compañero).

- Salimos también mucha gente de aquí palante. Hay que explicar a la gente de la calle que lo hacemos.

- Tiene que ver con lo de la navidad, pero voy a otro punto. Aquí la gente no dice la verdad. Todo el mundo dice “no me importa”. Mentira, si te importa. El tiempo de verano te importa estar moreno. Y el tiempo de navidad pues… otra cosa. Por todo lo que ves y todo lo que oyes. Y que en algunas familias se monten berengenales, pues vale. Yo el año pasado me fui a la cama antes de las 12 en nochevieja porque no tenía nada que celebrar. ¿Qué tengo que celebrar, si no me acuerdo ni de cómo me follaba a mi novia?  Yo he pasado navidades en la cárcel. Pero ya estaban las chorradas que si en el portal de belén y comiendo turrón. Y todo eso, dentro de la cárcel …te retraía por dentro algo. Luego ibas con la televisión, por todos los canales, diciendo “qué puñetas”. ¡Pues no haberla encendido!

- A mí es casi lo que más me atrae. Son todo chorradas como un templo, pero…

- Pues yo en la cárcel veía quién se había cabreao. Cabreado, porque era navidad. Ves como la calle se queda más vacía. Otros van medio cogorzas, incluso antes de cenar. Por la santa costumbre -aquí en el norte sobre todo- de echar a los hombres a la calle para que las mujeres preparen la cena en paz. Con el vino caliente ese de orejones

- ….ya, ya vas orejón.

- Y el día de navidad se acaba en el sofá, con cara de tonto.

- Cuando vivía mi padre, de espíritu navideño en casa, era el comer …bueno y el beber. La fraternidad… eso era todo el año.

- El año pasado aquí hubo Olentxero y reyes.

- ¿Olentxero?

- Sí, los calcetines.

- Ah, es verdad. Yo sólo me acordaba del neceser.

- ¿Y los Reyes Magos? No creo que vengan… Otros años iban.

- Yo, comparada con las del año pasado, estaré un poco más tranquilo. Porque haré lo que me salga de los huevos, hablando en plata. Si estoy con mi familia, tranquilamente. O, si estoy solo, con éste. No me quiero comprometer porque no sé  lo que voy  a hacer. ¡No sé lo que voy a hacer mañana! También es que mi estancia en el albergue ha sido cómoda. Entré a primeros de diciembre. Y estaba despistado al principio. Pero también empecé a trabajar la semana de navidad. Igual nochebuena y navidad no, pero habría estado trabajando el día de nochevieja. Y echándole un cable a otro en la cocina. Lo viví cómodamente, pero el sentido de navidad no lo tenía. Hay momentos que recuerdas y añoras cosas… pero como en otros momentos de la vida, personas que no están…

- Es como la lotería de navidad. Que la hay todo el año, pero en navidad…

- O poner las farolas en la calles.

- La semana santa, yo me acuerdo más de la de chaval que ahora. Porque ahora no me entero. Yo me lo pasaba divinamente con los boy scouts yendo al campo. Me lo he pasado divinamente en la casa de ejercicios de villaba haciendo perrerias por la huerta, metiendonos en el pabellón de mujeres. A mí hoy en día… pues no me importa y sí me importa.

- Perdona que te pregunte ¿una navidad o una familia?

- Pues depende. Si se considera lo que yo escucho por ahí, pues sí. Si es otras cosas, pues no las quiero. Si es como la del año pasado, pues… Mira, yo soy más cabezón que la leche y el año pasado se me clavó lo que es la navidad.  Yo ahora lo que tengo es que vivir la navidad con vuestra amistad, con esta gente.


Jugamos todos

El otro día Ion nos pidió que os lanzáramos una consulta. Un pequeño juego. Temas, en los que ocupa la cabeza.

Él mismo lo plantea:

¿Quién se anima?


En Localia

Ayer emitieron en Localia – Canal4 Navarra, un reportaje que habían realizado sobre el albergue, entrevistando a dos de los usuarios de este servicio del Ayuntamiento de Pamplona que gestiona la Asociación Xilema.

¿Qué os parece el vídeo?


Multas

Por alguna razón que desconocemos ha vuelto a llegar a los medios una noticia que databa de 02009. El ayuntamiento de Madrid va a (o al menos puede) multar a las personas que buscan comida en la basura hasta con 750€. En cualquier caso nos pareció una buena idea comentarlo con los chicos. Se oyeron cosas…

“Me parece una pasada”.

“Es que van a por nosotros con cualquier excusa. <Fulano> me ha enseñado el recibo de una multa de 70€ que le pusieron en Rincón de Soto por andar por la carretera sin llevar un reflectante o no sé qué movidas”.

“A lo mejor lo hacen sólo con los que dejan la basura fuera. Porque es verdad que algunos cogen lo que sea, pero luego dejan todo hecho una mierda”.

“Si no, es que es muy fuerte”.

“Algunos sitios son como las esquinas, que tienen ‘dueño’. Van 3 ó 4. Uno entra dentro del contenedor y otros están fuera. Y mientras hay gente haciendo cola”.

“Otros usan un palo con un pincho”. 

“Yo cogía quesos de estos cremosos, que caducaban el día, pero están buenos”. 

“En el OpenCor, que dicen que está abierto siempre, pero es mentira… ahí sacaba yo bollos y así cuando cerraban”. 

“Luego están los que pillan de los restos de la pescadería. Que igual te encuentras con una lubina entera, o una dorada. Pero luego dejan el resto de la bolsa de pescado abierta. Y eso apesta…”

“Es que tiene que ser eso. Tiene que ser que sólo afecta a los que dejan la basura fuera”. 

“Si no es que es una pasada”.

Desde www.elblogalternativo.com/

Sin embargo, más tarde lo buscamos en la propia página web del ayuntamiento. En la ordenanza  de Limpieza de los Espacios Públicos y Gestión de Residuos, página 35, lo que se dice es esto:

Artículo 86. Infracciones leves
Se considerarán infracciones leves:
1. Las siguientes conductas, de conformidad con lo establecido en el Título II:

d) Manipular, rebuscar o extraer residuos depositados en recipientes instalados en la vía pública, de
conformidad con el artículo 14.j)

Y las infracciones leves suponen multas de hasta 750€ (página 38).

Es lo que hay.


Cuaderno de Ruta

Alguna vez hemos hablado de usuarios “itinerantes“.

Se trata de gente que recorrer los albergues, hostales y demás servicios sociales puestos a disposición de las personas sin hogar. Existen más de cien puntos en España a los que acudir. Hay quien se mantiene durante todo el año, durante todos los años, viajando constantemente, trabajando en talleres ocupacionales, de jornaleros, de la caridad…

Las condiciones de admisión, actividades o recursos disponibles son extremadamente variables ya que dependen de las autoridades locales o religiosas de cada municipio.

Las posibilidades son muchas, pero aún así es complejo.

Algunos usuarios son capaces de retener de memoria una inmensa cantidad de datos, de trazar sus rutas. Son capaces de recordar el nombre del párroco, la dirección de la policía, las opciones de “billetes a” de cada lugar.

Otros, elaboran un cuaderno de ruta.

Un usuario anónimo nos ha dado permiso para reproducir el suyo:

(Se ve mejor en Pantalla Completa)


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